Escucha la red, político

De UrbanLabs

Los dirigentes políticos y responsables de la Administración pública están valorando la posibilidad de un sistema más participativo, como vía para una mayor legitimación de su actividad. La idea es que pongan la oreja a la conversación ciudadana que ya se está produciendo.

Llevado al terreno de la web. Debería mostrarse de forma destacada esta nueva actitud, mediante la incorporación de las conversaciones ya existentes en la red. Una posible vía es etiquetar y presentar el feed de esa etiqueta. Otras soluciones serían del estilo de los agregadores de blogs. En todo caso, el primer paso es escuchar lo que ya hay y poner en valor ese conocimiento.


Contenido

¡político, sal del palacio público!

La idea es sencilla: se trata de hacer girar 180º la manera que tienen la mayoría de los políticos de abordar la participación ciudadana. Si lo habitual está siendo animar a la gente para que participe en actividades iniciadas por la administración, la propuesta es que los políticos se disfracen de personas y salgan a buscar la participación allá donde se está produciendo.

La participación ciudadana encierra una aparente paradoja. Para el político, el problema es cómo obtener una mayor legitimidad. Para el pueblo, se trata de conseguir más poder. Aparentemente, son objetivos convergentes: unos tienen que escuchar más y los otros tienen que hablar más. Sin embargo, y ésta es la paradoja, cuando el político ofrece vías de participación se encuentra con una respuesta insignificante. No consigue interesar a casi nadie. ¿Acaso nadie quiere participar?

En los despachos de los palacios públicos diagnostican falta de civismo y de interés de la ciudadanía. El siguiente paso es fácil: no me esfuerzo en buscar la participación porque, total, para lo poco que participan... Lo que pasa es que desde los despachos de los palacios públicos no se puede ver nada de lo que pasa en la calle. Es el síndrome de Rompetechos. Viven rodeados de participación y no se enteran.

¿Quién de vosotros no ha participado en alguna de estas actividades? Comunidad de vecinos, juntas de distrito, asociaciones culturales, deportivas, gastronómicas, de madres y padres de alumnos, organización de las vacaciones con los amigos, de la cena de Navidad, del partido de futbito o de frontón, escritura de blogs, de wikis, firma a favor de una campaña, manifestación contra la guerra, mejora continua en equipos de trabajo, .... La lista podría ser muchas veces más larga.

¿Por qué participamos en algunas de estas actividades? Porque son importantes para nosotros en un momento concreto, son cercanas y sabemos qué podemos esperar de ellas. En cambio, cuando la administración propone participar, la elección del asunto, del momento, del lugar, del modo, ... son suyas.

Lo que propongo es un ejercicio de humildad. Si quieres que conversemos contigo, tendrás que empezar por escuchar las conversaciones que ya estamos manteniendo. Después, esperamos que empieces a meter baza poco a poco. Con el tiempo, tal vez te conviertas en uno de los interlocutores más significativos en nuestra conversación.


Participación: arriba y abajo

Existe una separación radical entre los que habitan las enrarecidas cumbres de la política, y el pueblo que infesta calles y plazas.

De ahí dos visiones de la participación:

  • Desde arriba, hay interés en ceder poder para ganar legitimidad
  • Desde abajo, hay interés en ganar poder para intervenir en las decisiones que les atañen

La paradoja, es que estos objetivos, que parecen convergentes, no convergen. Si ambas partes podrían ganar, ¿por qué es tan difícil la participación ciudadana?


Participación desde la torre

Empecemos por ver qué pasa en lo alto de la torre, en la cumbre política.

Desde una torre, uno puede optar por varios roles. El primero sería el papel de muecín que habla desde lo alto. Habla, emite, informa, arenga a las masas que se hallan abajo. Para ejercer su función, precisa de altavoces. En el mundo de la web 2.0 puede ser que inicie un blog.

Otro habitante de la torre es el vigía, que es un papel cercano al de voyeur. Éste no habla. Mira y escucha. Para eso cuenta con potentes prismáticos y sistemas de escucha. Los estudios de opinión, las consultas y los foros le son de utilidad.

Por fin, algunos torreros tienen vocación de pescador. Desde lo más alto de la más alta torre, aprestan el cebo y lanzan sus cañas para enganchar a ciudadanos y enrolarles en sus propuestas de participación. Pero los peces no pican, o pican poco.

En los despachos de la torre diagnostican falta de civismo y de interés de la ciudadanía. El siguiente paso es fácil: no me esfuerzo en buscar la participación porque, total, para lo poco que participan... Lo que pasa es que desde los despachos de los palacios públicos no se puede ver nada de lo que pasa en la calle. Es el síndrome de Rompetechos. Viven rodeados de participación y no se enteran.


Participación a pie de playa

Entre tanto, en la playa cunde una conversación rica, difusa, autoorganizada, caótica, memética, en primera persona, entusiasta, obscena, egoísta... Esta frase cernudiana es cierta especialmente a este lado de la brecha digital, donde florece la web 2.0.

Algunas características de esta verbena popular son:

  • La participación se da entre iguales, sin privilegios, sin cúspide, sin vértices, sin centro, en una red extensamente distribuida y autoorganizada.
  • Cualquiera puede hablar desde su propio blog, en los blogs de los demás, en wikis colectivos, en foros temáticos, y puede compartir sus fotografías, sus vídeos, su música, …a ambos lados de la frontera legal.
  • Abundan las personas entusiastas, los hackers dispuestos a ayudar, las almas gemelas la final de la larga cola.

Propuesta: demuestra que tienes orejas

Se trata de hacer girar 180º la manera que tienen la mayoría de los políticos de abordar la participación ciudadana. Si lo habitual está siendo animar a la gente para que participe en actividades iniciadas por la administración, mi propuesta es que los políticos se disfracen de personas y salgan a buscar la participación allá donde se está produciendo.

Propongo una secuencia de pasos para ello:

  • 1º: Escucha. A pie de playa hay una gran conversación en marcha. Empieza como oyente y vete distinguiendo quiénes hablan del asunto que te ocupa, qué argumentos manejan y qué grado de entusiasmo y de conflicto genera.
  • 2º: Enlaza. La demostración de tu interés por lo que dicen otros es el enlace. Deja siempre un espacio para mostrar lo que otros están diciendo.
  • 3º: Comparte. Únete a la conversación, en pie de igualdad. Cuando muestras interés te conviertes en interesante, como saben los grandes seductores.

El giro que propongo afectará a todas las actividades relacionadas con la participación. Así, la información ya no se emite: se sindica. Cada uno recibe en casa la información a la que ha elegido suscribirse.

El rol político deja de ser el de vértice de la red, para pasar a ser un nodo, si bien puede convertirse en un nodo especialmente significativo en tanto que cataliza la construcción de comunidades que toman decisiones de forma autónoma.

Resumen

Habilitar un espacio donde la Administración (o la política) pueda hacer seguimiento de las conversaciones ya existentes sobre sus materias.

Puntos fuertes

Posible sin gran cambio cultural y a corto plazo.

Componente innovador

Uso de la tecnología

Aspectos a potenciar

Posibles proyectos o aplicaciones web a relacionar

Aplicación en otros contextos

Acciones a llevar a cabo